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Taller Aklekoyen. Beatriz Cabezas y Julio Zalazar.

Las Toscas. Uruguay.

Publicado: Abril 1, 2008.

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Beatriz Cabezas y Julio Zalazar.

El taller Aklekoyen se encuentra en Las Toscas, Uruguay, a 45 kms. de Montevideo, por la costa hacia el este. En el taller trabajan Beatriz Cabezas y Julio Zalazar desde hace 11 años. Se pueden observar las señales de un espacio de trabajo de mucha experimentación. Materiales de todo tipo, proyectos en proceso, herramientas de diversos oficios, etc.

Les gusta el tipo de producción que hacen. Prefieren tener una cantidad menor pero que les permita investigar. Observando las piezas del taller se ven los resultados de este afán. Diversos diseños, acabados y técnicas mixtas resultan de este espacio en el que se une la cerámica, la escultura y la pintura en una producción multifacética.

Las piezas son todas diferentes. Cada una muestra la intención de diseñar algo distinto, de no caer en un patrón. Para trabajar varias piezas, se ayudan a darles forma con moldes de yeso. Después las partes las ensamblan a mano. El trabajo a partir de moldes les permite combinar formas redondas con cuadradas y trabajar en diseños más complejos.

Una gran parte del esfuerzo se vuelca en quemar las piezas. Para Julio, el proceso del fuego y el trabajo con los hornos es cautivante. Tienen un horno eléctrico, pero el trabajo con el horno de leña y el de rakú es el más emocionante.

El horno es de ladrillo común de tiro directo. Se alimenta de un lado donde tiene una entrada con parrilla y cenicero. Las piezas se cargan por la abertura en la cámara principal del horno que se tapa con ladrillos. Para reducir la humedad de la tierra el horno está construido sobre tres hileras de bloques de hormigón.

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Pieza del Taller Aklekoyen.

Este horno alimentado a leña es el que recibe la mayor parte del trabajo. Ocupa desperdicio de aserradero para quemarse. En este horno bizcochan* y esmaltan la mayoría de sus piezas, algunas veces en mono-cocción. En muchos casos interfieren con la atmósfera del horno poniendo sales de cobre y de hierro para obtener efectos sobre la superficie de las piezas.

Trabajan con esmaltes propios o modifican esmaltes comerciales. Comúnmente trabajan a 1000 oC pero en ocasiones han levantado la temperatura del horno hasta los 1100 oC.

Para dar efectos especiales sobre la superficie trabajan el horno de rakú con distintos grados de reducción. También cuentan con un horno armable que ocupan para piezas de mayor tamaño.

Pero muchas de las piezas del taller Aklekoyen no terminan su proceso saliendo del horno. De ahí prosiguen a un trabajo casi arquitectónico, en el cual se combinan con diferentes materiales para llegar al diseño final. Ensambles de metal se unen a las piezas con remaches de soldadura, que se sostienen en agujeros predeterminados sobre la cerámica. Las placas de metal están intencionalmente oxidadas para dar un efecto más orgánico al metal. En algunos casos hay combinaciones con vidrio que también se trabaja en el taller.

El rakú que se le aplica a la cerámica tiene un grado consciente de reducción para no exagerar las metalizaciones y encontrar un balance con el trabajo en metal.

Todos estos ensambles trabajan en conjunto con la pieza para obtener un balance de color, forma y estética. Se puede notar la preocupación por dar un tratamiento muy complejo a las superficies, tanto en la cerámica como en el metal.

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Piezas del Taller Aklekoyen.

La piezas con sus ensambles metálicos parecen mucho más pesadas de lo que son. Julio comenta: "nunca se sabe lo que se va a hacer". La mayoría de las piezas se resuelven durante un proceso creativo. Puede haber una intuición de lo que se quiere obtener pero se resuelve durante el ensamble. Es un proceso de resolución del diseño activo.

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Taller Aklekoyen.

La palabra Aklekoyen de donde el taller toma el nombre, es de la lengua Yagan de los pueblos originarios de Tierra del Fuego. Significa “arcoiris”. Este fenómeno natural se repite en tierras australes 7 u 8 veces por día. El Taller Aklekoyen vuelca esa magia sobre el trabajo plástico impregnando de belleza toda su producción.

Viendo las fotos del trabajo reciente se puede observar un estilo bien trabajado que distingue al taller por ciertos rasgos. Pero para llegar a ese lugar el proceso de cambio ha planteado al taller el problema de reinventarse varias veces. Hubo momentos en que fueron otros materiales los que se combinaban para producir las piezas. Beatriz y Julio tienen una larga carrera de formación y trabajo con la cerámica.

Beatriz tomó clases con José Collell, un profesor catalán en Montevideo. Allí aprendió el trabajo con planchas para construir piezas. Aprendió en ese taller mucho sobre acabados con engobe y bruñidos. También tomó clases de cerámica en la Escuela de Artes Aplicadas Pedro Figari y en la Universidad del Trabajo del Uruguay (UTU), las dos en Montevideo.

En Argentina ha tomado clases en la Escuela Municipal de Cerámica de Avellaneda y en el Instituto Condorhuasi. Para continuar su proceso de formación considera necesario seguir investigando. De hecho, sus mejores momentos de aprendizaje los recuerda formando parte de grupos de investigación. Beatriz señala que no todo es formación formal, también hay aprendizaje que ocurre de forma poco ortodoxa.

En el caso de Julio Zalazar, su formación artística es en dibujo y pintura. Señala que con el tiempo terminó por no practicar ninguna de esas dos actividades. La cerámica y la producción del Taller Aklekoyen son ahora su trabajo artístico. Le gusta de la cerámica el constante proceso de resolver problemas, que se resume en: "vivir con y de la cerámica". Este proceso de búsqueda es esencial para poder aprender.

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Horno a leña del Taller Aklekoyen.

Además de la producción del taller, también ofrecen clases. En algún momento incluso daban clases a niño

s pero dejaron esta actividad debido a la excesiva demanda de energía que esto requiere. Para Beatriz “la docencia es imprescindible” por ser una importante entrada económica pero, como ella misma afirma “toma mucho trabajo dar clases y mantener una producción para la venta”.

Los dos comentan acerca de las dificultades para comercializar su producción en Uruguay. “Es un mercado chico y como país ha sufrido económicamente”. Cuando esto sucede la gente elimina gastos de decoración. Durante el tiempo que han tenido su taller han visto el efecto de una economía muy paralela a la de argentina. Cuando hay algún florecimiento económico en la Argentina, ocurre uno en Uruguay. Durante estos períodos se puede ganar un poco mejor, pero no siempre duran.

A pesar de las dificultades, a ambos les gusta su vida en Uruguay. Julio, que es argentino, ha vivido ahí desde hace muchos años y lo encuentra más accesible por ser un país chico. Eso también tiene inconveniencias a la hora de comercializar el trabajo. Para pequeños productores, proyectos de enviar trabajo a puntos más grandes para la venta como Buenos Aires se dificultan por reglas de aduana. En Uruguay también se dificulta conseguir algunas materias primas o pagar el valor agregado por el precio de importación. En momentos cuando el país tenía más industria algunos materiales eran más comunes.

A pesar de las dificultades, hay una formación de la sociedad uruguaya que aprecia el producto artesanal; eso les ha permitido vivir de una producción artesanal por varios años. Durante las ferias artesanales que ocurren cada año, hay personas atentas a la producción del taller y lo buscan para ver las novedades. Como ceramistas, esto constituye un gran orgullo. También esto es el resultado de un proceso, como Julio afirma: "Hay que explicar y educar al público". Es importante tomar el tiempo para conversar con la gente en las ferias, explicar el proceso de producción, etc. Este acercamiento ayuda al cliente a comprender el valor del trabajo.

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Mesa de trabajo en metal y horno eléctrico.

A futuro, Julio comenta, que le gustaría poder contar con más tiempo para sus trabajos personales. Le parece agotador estar al servicio de la docencia y la producción. Le gustaría un año para poder dedicarse a crear lo que él quiera. Destaca que no necesita mucho dinero, sino tiempo para crear. A Beatriz le gustaría no tener que vivir de la especulación, es decir la continua preocupación de si la producción se va a vender o no.

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Pieza del Taller Aklekoyen.

Sobre el futuro los dos comentan que es incierto. Dadas las circunstancias, vivir de una actividad artística es un gran logro.

En las fotos se puede apreciar algo de la extensa producción del taller Aklekoyen. Un especial agradecimiento por su generosidad en tiempo y disposición. Para más información con Beatriz o Julio a:

akle@adinet.com.uy

 

* bizcochar, jagüetear. Terminos intercambiables; se refieren a la primera cocción alrededor de los 1000 oC.

 

 

ENLACES:

 

Reseña sobre los artistas en la página de Puerto Madryn.

http://www.madryn.com/adelantados/artistas/beatrizcabezas/

 

Piezas a la venta del taller Aklekoyen.

http://shopping.todouy.com/verrubrocompleto.php?rubro=3&cat=95&npag=1

 

Piezas a la venta del taller Aklekoyen.

http://auy.8k.com/akl1.htm


 

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Espacio de trabajo del Taller Aklekoyen.

 

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Piezas del Taller Aklekoyen.

 

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Piezas del Taller Aklekoyen.

 

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Piezas del Taller Aklekoyen.

 

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Piezas en proceso trabajadas con moldes de yeso.

 

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Piezas en proceso trabajadas con moldes de yeso.

 

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Taller Aklekoyen.

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